En el mundo del vino, las tendencias evolucionan, pero hay algo que nunca cambia: la búsqueda de autenticidad. En la D.O. Valencia, a la que pertenece Bodegas Ontinium, vivimos un momento de madurez apasionante. Los vinos valencianos han dejado de ser un secreto local para convertirse en una referencia en calidad, frescura y carácter.

Una de las tendencias más marcadas es la de los vinos con identidad propia. El público quiere conocer la historia de lo que bebe: de dónde proviene, cómo se cultiva, quién está detrás. En nuestra bodega, cada botella resume el esfuerzo de viticultores locales y el carácter de la subzona Clariano, donde el clima y el terreno calizo dan a la uva una personalidad inconfundible.

El consumidor de hoy también valora los vinos más frescos y equilibrados, con menos graduación alcohólica, más expresivos y fáciles de disfrutar. Por eso nuestros vinos combinan técnicas tradicionales con innovación, buscando mantener toda la esencia del fruto sin perder elegancia. El resultado son vinos que invitan a repetir copa, pero sobre todo a conversar.

Otra gran tendencia es la de los vinos ecológicos y sostenibles. En Ontinyent llevamos años trabajando con respeto por el entorno, adaptando el viñedo a los cambios climáticos y reduciendo al máximo los tratamientos químicos. Apostamos por una viticultura consciente, que nos permite ofrecer vinos más puros y naturales.

La experiencia se ha vuelto un valor añadido. No basta con producir un buen vino: hay que hacerlo vivir. Las catas, las visitas a la bodega, las experiencias enoturísticas son parte de una nueva forma de acercarse al vino. En Bodegas Ontinium nos encanta ver cómo quien nos visita acaba entendiendo que detrás de cada botella hay un paisaje, una historia y un equipo apasionado.

Nuestros vinos —como la colección Capitán Julián— son la mejor carta de presentación de esta nueva etapa. Blancos frescos, tintos con cuerpo y monovarietales que hablan por sí solos. Cada uno tiene su momento y su maridaje, pero todos comparten algo: el alma mediterránea que los hace únicos.

El futuro del vino valenciano pasa por seguir defendiendo el territorio y la calidad. Por eso, más que una tendencia, lo nuestro es una convicción: elaborar vinos honestos, con raíces, que puedan competir en cualquier parte del mundo sin renunciar a su origen. Porque beber vino de Ontinyent es, también, saborear la historia de nuestra tierra.